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Feminismo y violencia de género en el arte

Vamos a ver qué es importante reconocer este gran esfuerzo de tantas mujeres por posicionarse desde ese otro desplazado como este intento de construir un nuevo imaginario, un propio imaginario dentro de estas prácticas, en este movimiento que consagró a un gran número de artistas desde los 60’s hasta nuestros días e impulso sobre todo una serie de derivas en torno a este tema y entre ellas una muy dolorosa que es sobre la violencia de género, surge como un intento de explicar esta diferencia que hay entre hombres y mujeres y que permite poner en la mesa esta variedad de multiplicidad de identidades, en la posibilidad de reconocer al otro entonces hablar de género hablamos de lo femenino y lo masculino, en confrontar esta relación que existe entre estas diferencias desde la historia, estas prácticas en las que símbolos, representaciones, normas, valores sociales van a ir cambiando a medida que la sociedad vaya transformándolas y haciendo que exista una relación de diferencia entre las personas.

 

En la obra Pink project de Portia Munson donde se ve una gran acumulación de objetos rosados sobre una mesa, es abrumador, ver tanto color rosa dentro de las de las posibilidades de objetos y entonces finalmente es una crítica a esta producción de objetos que marcan un género de, los rosa le pertenece a la mujer lo azul es propio del hombre etcétera y en esta sensación de objetos acumulativos que llegan incluso a hostigar la mirada, esta masa de objetos desborda esta mesa y sobre todo esta pieza marca mucho la idea sobre el feminismo porque habla sobre esta identidad en la que la sociedad ha ido como poniendo y estigmatizando para marcar históricamente un orden jerárquico.

En la pieza de Shirin Neshat pone escritos sobre la mujer en la fotografía de una mujer donde abarca estos espacios justamente libres por lo que se cubre por un hiyab y en estas caligrafías propias del corán muestra estos poemas que tienen que ver con literaturas que hablan justamente de las distinciones que hay entre un hombre y una mujer que hablan sobre el sexo sobre el amor, sobre las características personales de una mujer y de un hombre.

En estas poesías que esta artista marca, se vuelve con una voz literal y simbólica de una mujer cuya sexualidad con cuya individualidad han sido borradas pues justamente por un velo y simplemente nos queda la posibilidad de leer en ella lo poco que nos deja ver. En esta serie fotográfica que se llama the Women of Allah se incluyen también estas armas de fuego en la que permea esta carga simbólica que presenta una situación de la mujer en medio de un ambiente completamente restringido por estas libertades de movimiento por esa libertad de expresión por la posibilidad de hacerlo con este corto margen de expresión que tienes muchas veces únicamente en los ojos.

Esta obra aparte de autobiográfica, abarca estos temas inspirados en estas contradicciones existentes entre estas sociedades islámicas y las occidentales, entre la libertad y el fundamentalismo, entre la tradición y modernidad, finalmente entre el hombre y la mujer, este es un claro ejemplo de lo que es un sistema de género y el feminista va a intentar hacer presente esta omisión que ha sido constante y sistemática a través de la historia.

El artista Walker es un artista que ha estado trabajando constantemente en temas de género, en la procuración de los derechos de la mujer y sobre todo a la disolución de estas limitantes que existen en estas personalidades normativas, intenta que a partir de este ejemplo que marca, trata de desdibujar barreras que van a definir el género o reflexionar sobre esta percepción actual de identidad, sobre qué es propio de cada uno, juega con esta imagen del bordado, actividades propias en las que la mujer debe hacer y ser. A raíz de estos estudios de género surge el feminismo que justamente plantea esta necesidad de relacionarnos como seres plurales, en este sentido como artistas y personas centrarnos en esa defensa de la pluralidad, nos consideremos o no feministas puede ser la clave para justamente avanzar en esta agenda sobre los derechos humanos en tratar de generar nuevos planteamientos de estas querer jerarquías desde usos costumbres y justamente instalar una nueva pluralidad en este sentido un reconocimiento a la diferencia y aún tamiz de equilibrio.

 

El feminismo ha sido un motor indiscutible en este proceso y ha ido cambiando y variando a lo largo de la historia con diferentes propuestas y al final eso una suerte de configuraciones de género y en todos los niveles.

Mónica Mayer es una pionera del feminismo en México, pues nos enseña de alguna manera a participar como sociedad, nos enseña que en esta instalación todos tenemos derecho a escribir sobre un papel lo que pensamos y escribir una respuesta hacia infinidad de preguntas.

Es importante plantearnos una mirada desde la otredad, que surge desde esta generosidad de expresión en la que por supuesto siempre han habido diferencias no sólo en cuanto a género sino en cuanto a raza, etnia, preferencias sexuales, entonces este cuestionamiento busca relacionarnos de manera equitativa.


El arte feminista es aquel que va a intentar corregir estas imágenes que han sido estereotipadas sobre lo femenino y masculino y haciendo un arte motivado lleno de contenidos de una crítica ideológica sobre esta sexualidad dominante, es un arte que constantemente va a interferir en una cultura visual, que va a plantear nuevos códigos de identidad y estructuras de representación sobre la relación del hombre y la mujer.

En la pieza que se llama tap and touch cinema, la artista Export genera un escenario a partir de una caja en donde deja expuestos sus senos y le permite a los hombres que introduzcan sus manos y que sientan sin ver, que sientan justamente esta relación que hay entre violencia y erotismo. Export no sólo ofrece la piel sino pareciera como que estas manos a la hora de meterlas sobre esa caja están cortadas, están cortadas del mundo simplemente no hay esa relación y entonces esta artista plantea el tema de la violencia de género a nivel sexual.

Este arte que empieza a partir de los 70´s empieza a ser constantemente una conciencia de estas formas tradicionales tanto en la pintura como la escultura y deja la posibilidad que la mujer se exprese, en el arte feminista el cuerpo que había sido como el medio más lastimado, mujeres empiezan a hacer performance sobre la corporalidad. En la obra de Ana Mendieta denuncia muy evidentemente la violencia ante las mujeres.

Es importante ver cómo una mujer han sido representada a través de la historia del arte como objeto, como esta mirada a partir de lo masculino, artistas deciden a hablar contra el sexismo sobre el racismo que existe en el mundo del arte, se volvieron las vengadoras enmascaradas feministas y a través del humor, pósters escandalosos, hablaban sobre esta corrupción en la política, del arte, en el cine en la cultura pop.

Este arte feminista va a ayudar a formar nuevas maneras de expresión, generar un lenguaje periférico a un lenguaje más neutral.

 

La violencia de género aparece como un instrumento de control que va justamente a confirmar la opresión de género que los feminismos venían anunciando desde estos años 60, las mujeres han sufrido violencia por el mero hecho de ser mujeres y las víctimas han sido siempre de cualquier estrato social, nivel educativo, cultural, económico, no existe ningún límite en relación a eso, en esta inequidad y los retos que las mujeres tienen dentro de estas disciplinas creativas por el simple hecho de abordar estos temas insoslayables que abarcan tanto desde la vida pública como la privada.

Artistas han sido capaces de empoderarse en el caso del arte y mantener estos recursos iconográficos que demuestran esta experiencia vital y van a reinventar la tradición visual a favor de este feminismo.

El arte se ha convertido en uno de los medios más importantes para llevar justamente a cabo el trabajo de la memoria colectiva, esta se necesita, lo contemporáneo lo necesita, este sufrimiento extremo no tolero no olvido, este sufrimiento demanda esta existencia continua de un arte, la obra de Doris Salcedo habla justamente de la memoria y del recuerdo, los momentos más difíciles que ha vivido la historia de la guerrilla, de la violencia, de las cicatrices que le dejaron en personas víctimas de ella, esta obra se llama fragmentos, en ella participaron 20 mujeres víctimas de violencia sexual por parte de los hombres armados, armas que se utilizaron para cuestionarlas fueron fundidas y estas 20 mujeres martillaron constantemente estas placas de metal dejando marcadas  cicatrices indelebles que se dejaron en su cuerpo y que martillando el metal buscan darle una nueva forma a estas 37 mil toneladas de armas que se fundieron para elaborar estas placas, piensen que si una muerte individual requiere diferentes fases de duelo y reconocimiento para hacer pues aceptada incorporada emocionalmente, la ruptura justamente estos lazos emocionales y sociales son parte de el duelo que necesita elaborar una sociedad, necesitamos comprender estos procesos violentos y en esta suerte de propuestas alternativas buscan sanear esta igualdad de género busca generar posibilidades de diálogo.


Nosotras seguimos intentando, seguimos enfrentándonos ante el acoso, la violencia, amenazas, ante estos silencios para no ser cómplice, a no ser agredidas cuando denunciamos las agresiones, a que se cuestionen nuestra palabra pero también seguimos respondiendo sin dar un paso atrás, el sistema artístico no ha sido menos, con estas grandes artistas que han querido utilizar su herramienta de expresión, su obra, su cuerpo desde un lugar de denuncia, concientización y de una respuesta a esta violencia constante. 

 

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